Vivimos en una “snack society”. La categoría ha trascendido su papel de simple bocado entre comidas para convertirse en un pilar fundamental de la dieta moderna, impulsada por estilos de vida acelerados, dinámicas de trabajo y demográficas cambiantes y la creciente urbanización, sus ventas crecen año a año a tasas superiores a otras industrias de alimentos, creando oportunidades sin precedentes para marcas que sepan apreciar las señales del mercado.
En este contexto evolutivo, tres ejes fundamentales están redefiniendo la categoría y moldeando el futuro de los snacks en Colombia y LATAM: la experiencia multisensorial, la indulgencia consciente y la funcionalidad saludable. No se trata solo de crear nuevos sabores, sino de diseñar experiencias completas que conecten con el consumidor a un nivel más profundo, trascendiendo las barreras tradicionales entre placer y bienestar.
Multisensorialidad: más allá del sabor
Los snacks de nueva generación no solo se enfocan en el gusto. La innovación multisensorial busca activar y conectar con todos los sentidos del consumidor. Textura, aroma, color, sonido y apariencia son ahora protagonistas clave del desarrollo.
La textura ha emergido como uno de los mayores diferenciadores. Las marcas están experimentando con capas más gruesas y crocantes, rellenos suaves, cristales crujientes o envolturas aireadas que generan contrastes irresistibles.
El crunch, más allá de lo físico, se convierte en un componente emocional. Produce placer, recordación y hasta influye en la percepción de sabor. Estudios muestran que ciertos sonidos (como el crunch de la masticación) pueden amplificar la percepción del umami, el dulzor o la intensidad del amargor.

El aroma también toma protagonismo. En un contexto de saturación de estímulos, el olfato emerge como una vía rápida para generar memoria, conexión y autenticidad. Aromas intensos y característicos tienen alto potencial para diferenciar productos: notas ahumadas, cárnicas, especiadas, caramelizadas o herbales son las preferidas en nuevos desarrollos.
La apariencia y el color son herramientas clave para destacar en anaquel (y las redes sociales). Tonalidades vibrantes (como el verde, naranja, rojo o negro) refuerzan conceptos naturales o intensos y generan experiencias instagrameables, especialmente valiosas para públicos jóvenes.
La apariencia y el color son herramientas clave para destacar en anaquel (y las redes sociales). Tonalidades vibrantes (como el verde, naranja, rojo o negro) refuerzan conceptos naturales o intensos y generan experiencias instagrameables, especialmente valiosas para públicos jóvenes.


Textura, apariencia y color son claves para conectar con distintos tipos de consumidores
Salud sin sacrificar el placer: los nutrideliciosos
Durante mucho tiempo, la indulgencia y la salud fueron consideradas antagónicas en el mundo de los snacks. Hoy, esa dicotomía está superada. El consumidor busca productos que sean nutritivos pero deliciosos: nutrideliciosos.
Etiquetas limpias (clean label), sin aditivos artificiales, con colorantes naturales o alimentos colorantes se han convertido en un requisito básico para generar confianza. En muchos casos, la simplicidad es sinónimo de calidad.
Altos contenidos de proteína y fibra ganan protagonismo, tanto en snacks dulces como salados. La proteína —animal o vegetal— aporta saciedad y salud muscular, mientras que la fibra favorece la salud digestiva y metabólica, aspectos que preocupan cada vez más al consumidor moderno.
Ingredientes funcionales como adaptógenos, probióticos, minerales y vitaminas se integran en formulaciones que van más allá del alimento. Son snacks que “hacen algo más”: mejoran el ánimo, bajan el estrés o fortalecen el sistema inmune. Así nace una nueva categoría con foco en el “mood support”, clave en contextos de alta incertidumbre social y emocional.



Contenido de proteína, salud digestiva y soporte inmune son atributos de posicionamiento cada vez más frecuentes
Sabores con propósito: entre la nostalgia y la exploración indulgente
El sabor sigue siendo el determinante clave para la elección de snacks, pero lo que significa “rico” está cambiando, es dinámico y adaptable a distintas generaciones y contextos. Hoy, el sabor se convierte en vehículo de identidad, pertenencia y viaje emocional.
En tiempos de incertidumbre política y económica, los consumidores buscan refugio en lo conocido. Por eso, los sabores nostálgicos están regresando con fuerza, sobre todo en presentaciones modernas o texturas innovadoras. Momento perfecto para explorar esos perfiles de sabor arraigados en cada país, región y para distintos grupos de consumidor.
Al mismo tiempo, hay una creciente curiosidad por sabores globales y exóticos. Los snacks asiáticos con alto contenido de notas cárnicas, de quesos madurados y mezclas de especias, umami, picante, ahumados y fermentados despiertan interés entre consumidores que buscan aventuras sensoriales. El crecimiento de snacks con perfiles picantes, de medio oriente, coreanos, tailandeses o japoneses es visible en redes y puntos de venta.
Ingredientes únicos y diferenciales como aguacate, albóndiga, trufa, cebolla caramelizada, avena crujiente o cacao amargo con sal marina ayudan a destacar los productos en el anaquel. Combinaciones inesperadas como limón-miso, queso con frutas, tomate mediterráneo, pimentón de Murcia o dulce con picante llaman la atención de públicos más sofisticados.



La nostalgia, umamis, ahumados, cárnicos y exóticos están definiendo los nuevos perfiles de sabor
Ingredientes locales, versátiles y resilientes
El contexto geopolítico global, la inflación y las disrupciones logísticas están forzando a las marcas a repensar sus fuentes de ingredientes, pero además los consumidores están explorando nuevas fuentes nutricionales más allá del trigo, la cebada o el maíz. Esto ha abierto paso a alternativas locales y más resilientes frente a la volatilidad.
Ingredientes andinos como quinua, amaranto, chía, el aguacate, la remolacha, frutos amazónicos, plátano verde, yuca, lentejas criollas, maíz morado, pistacho o garbanzo están siendo revalorizados como base de snacks saludables y sabrosos. Su aprovechamiento no solo ofrece estabilidad de costos y abastecimiento, sino que conecta con valores de soberanía alimentaria, sostenibilidad y economía circular. Este enfoque también resuena en los productos de exportación, donde lo autóctono puede ser un diferenciador potente.



Ingredientes locales, granos andinos, tubérculos y otros no tradicionales ganan protagonismo en nuevos desarrollos
Oportunidades estratégicas para la industria de snacks en LATAM
A partir de estas tendencias, se abren múltiples oportunidades para innovar:
Nuevas poblaciones objetivo: los snacks ya no son solo para adolescentes, GenZ o Millennials. Hay demanda creciente en adultos mayores, personas activas, niños con restricciones alimenticias o trabajadores remotos que buscan formatos prácticos, saludables y sabrosos.
Momentos de consumo ampliados: ya no hablamos solo de media mañana o tarde. Se abren oportunidades en categorías como:
- Desayunos rápidos (snacks funcionales con avena, huevo o yogurt seco)
- Snacks nocturnos (calmantes, bajos en azúcar, indulgentes)
- Snacks on-the-go para después del ejercicio, fiesta o teletrabajo
Crossovers entre categorías: snacks que combinan lo mejor del mundo cárnico y vegetal, lo dulce y lo salado, o lo sólido y lo líquido (como shots masticables o chips con relleno líquido) permiten desarrollar conceptos únicos.
Nuevas tecnologías para nuevas experiencias: snacks impresos en 3D, fritura al vacío, texturización por aire o extrusión híbrida (coextrusión) son tecnologías que permiten nuevas texturas, formas y perfiles nutricionales que antes eran imposibles.
El desarrollo de snacks en Colombia y LATAM está entrando en una nueva etapa, más estratégica, más conectada con el consumidor y más creativa. Los snacks de hoy no solo deben satisfacer el hambre, sino también el deseo de bienestar, disfrute y conexión emocional.
En este panorama, las empresas que logren integrar indulgencia, salud y multisensorialidad en sus propuestas tienen una ventaja competitiva clara. Pero no basta con seguir tendencias: hay que entender el porqué detrás de cada una, traducirlas al contexto local y adaptarlas a realidades de consumo cada vez más fragmentadas.
La próxima gran innovación no vendrá solo del laboratorio, sino de la capacidad de observar al consumidor en su vida diaria, entender sus tensiones y traducirlas en productos relevantes, memorables y deliciosos.
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Fuentes: Mintel GNPD, Euromonitor, Nielsen, Mordor Intelligence. 2025

